Reflexionando sobre la Dignidad de toda Vida Humana

Friday, Sep. 30, 2022

Crystal Painter

Directora de la Oficina Diocesana de Vida Familiar

Traducción: Laura Vallejo

“Pero la Iglesia cree firmemente que la vida humana, aunque débil y enferma, es siempre un don espléndido del Dios de la bondad.” (Papa Juan Pablo II– Familiaris Consortio)

Cada año en el mes de octubre la Iglesia Católica celebra el mes de Respeto por la Vida, y el primer domingo del mes, este año el 2 de octubre, es el Domingo de Respeto por la Vida. Como Católicos estamos llamados a la construcción de la vida, sin embargo en el mes de octubre es un tiempo especial para enfatizar esta hermosa enseñanza del cuidado de la vida de todos los seres humanos desde su concepción hasta su muerte natural. Esta es una hermosa oportunidad para reflexionar sobre la dignidad de toda persona en todas las etapas de su vida.

El mes de octubre es también el mes de Prevención de la Violencia Doméstica. Este movimiento comenzó en 1987 para incrementar la prevención y unas organizaciones para apoyar y brindar recursos para las víctimas. De acuerdo con la Coalición Nacional en Contra de la Violencia Doméstica, cada año 1 en cada 15 niños están expuestos a violencia y el 90 por ciento de esos niños han sido testigos de esta violencia. En Utah cada año cerca de 80 niños  son testigos de el asesinato o del intento de  asesinato de su mamá, como lo demuestran las estadísticas de la Coalición de Violencia Domestica de Utah.

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos tocó este tema en su declaración de 1992 titulada ‘Cuando pido Ayuda: Una Respuesta Pastoral a la Violencia Doméstica Contra la Mujer’. En el 2020 un grupo nacional de Católicos crearon y coordinaron una respuesta para el tema de la violencia doméstica; de esta surgió Católicos por la Paz en las Familias, la cual es una iniciativa del Instituto Nacional para la Familia. Ellos proveen de educación, recursos, investigación y entrenamiento para ayudar a que los Católicos, “promuevan la paz en las familias y reconozcan y respondan con compasión, ante el abuso doméstico.”

Otro recurso es un libro de un psicólogo Católico el Dr. Christauria Welland, ‘Como podemos ayudar a eliminar la violencia en las Familias Católicas?’, Una Guía para el Clero, Religiosos y Laicado, el cual está disponible gratuitamente en paxinfamilia.org.

Pro-Vida es un tema integral de nuestra fe. En una reciente declaración del Arzobispo William E. Lori de Baltimore, presidente del Comité de Actividades Pro Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos dijo que “en un mundo después del Roe, los católicos deben trabajar unidos, aun más en el paradigma del cambio. Debemos ir más allá de un cambio paradigmático en la Ley para así poder ayudar a que las personas en nuestra nación tengan una mejor visión sobre lo que realmente es ser una nación que verdaderamente entiende lo que nos debemos como miembros de una misma familia. Para poder construir un mundo en el que todos sean bienvenidos, debemos de sostener las palabras de Santa Teresa de Calcuta y recordar ‘que somos los unos para los otros.”

El Arzobispo continuó diciendo que, “… debemos cambiar el paradigma de lo que San Juan Pablo II describe como ‘solidaridad radical’ haciendo el bien para los demás antes del nuestro, incluyendo especialmente a las madres, a los bebés ( en el vientre y nacidos), y a las familias a lo largo de sus vidas. Es un llamado a la amistad y compasión con raíces en la verdad que amemos a nuestros semejantes como a nosotros mismos.”

Sabiendo que estamos llamados a valorar, defender y ayudar a los más vulnerables. Podemos encontrar maneras de construir una cultura de la vida y cambiar el paradigma de varias maneras. Siempre comenzamos con una oración y con el ayuno, ofreciéndolos para el bien de los demás., especialmente de los mas vulnerables. A través de la educación y formación, construyendo sobre nuestro propio conocimiento y carácter espiritual y creciendo más cercanos a Dios, seremos más capaces de ofrecer ayuda y de apoyar a quienes están en necesidad. Al realizar los Trabajos Espirituales y Corporales de la Misericordia, vivimos nuestra fe al servicio de los demás, Otras maneras son el estar abiertos a la vida, siguiendo nuestras enseñanzas Católicas sobre el uso y la promoción de la Planificación Natural Familiar. También podemos construir la cultura de la vida al ‘Caminar con las Mamás necesitadas’ (Walking with Moms in Need) – apoyando a las mujeres y familias que viven embarazas no planeadas, o que se encuentran en situaciones de violencia doméstica “formando una conciencia de ciudadanía fiel”, a través del uso de la Guía al Voto para Católicos, y reconociendo y tomando acción en los temas sobre la dignidad humana de cada persona que se alinean y que no se alinean con nuestros valores Católicos

Al construir una cultura de vida dentro de nosotros, en nuestros hogares, en nuestras Iglesias y en nuestras comunidades, podemos ofrecer el apoyo, amor y cuidado para la vida humana a través de su vida.¡Comencemos con la oración!

“Oh, Madre Santa, recibiste la buena nueva de la encarnación de Cristo, tu Hijo, con fe y confianza. Concede tu protección a todas las embarazadas que enfrentan dificultades.

Guíanos en nuestro esfuerzo por hacer de nuestras comunidades parroquiales lugares de acogida y asistencia para las madres

necesitadas. Ayúdanos a convertirnos en instrumentos del amor y la compasión de Dios bondadoso.

María, Madre de la Iglesia, ayúdanos a crear la cultura de la vida y la civilización de amor, junto con todas las personas de buena voluntad, para alabanza y gloria de Dios

Creador, y amante de la vida.

Amén.”

(Oración para las embarazadas USCCB)

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