Obispos rechazan el transporte de migrantes; 'ofende a Dios', dice un Obispo

Friday, Sep. 30, 2022
By Catholic News Service

Por Rhina Guidos

WASHINGTON — Varios obispos Católicos estadou-nidenses criticaron las acciones de políticos republicanos que recientemente comenzaron a enviar a grupos de mujeres, niños, y hombres en busca de refugio fuera de sus estados.

Ellos revelaron que estos políticos les dicen a los migrantes que van en rumbo a un lugar donde encontraran trabajo, comida, y otros beneficios si se suben a aviones a otros lugares; sin embargo, lo único que encuentran al otro lado del viaje es confusión.

“Usar a los migrantes y refugiados como peones ofende a Dios, destruye la sociedad, y muestra cuán bajo pueden (rebajarse) las personas para obtener ganancias personales”, escribió el arzobispo de San Antonio, Gustavo García-Siller, en Twitter el 18 de septiembre.

Monseñor García-Siller fue uno de los varios obispos que se pronunció después de la última llegada de inmigrantes: dos grupos, en su mayoría venezolanos, que fueron trasladados en avión, el 14 de septiembre, a Martha’s Vineyard en Massachusetts por el gobernador de Florida, Ron DeSantis.

Más de 6 millones de personas han huido de Venezue-la debido a la inestabilidad política que ha provocado que el país entre en una espiral de descenso económico, provocando lo que la agencia de refugiados de la ONU llama la “segunda crisis de desplazamiento externo más grande del mundo”.

Aunque muchos han huido a países cercanos, otros, con familiares en Estados Unidos, han optado por hacer el largo viaje hacia el norte.

El arzobispo de Texas dijo que las tácticas para enviarlos a otros lugares “promueven la trata de personas” y denunció las “acciones enfermizas” de los líderes políticos que hacen “poco al respecto”.

Algunos de los migrantes han sido enviados desde estados fronterizos como Texas y Arizona a Washington y Nueva York en aviones y, a veces, en autobuses. Algunos fueron dejados recientemente cerca de la residencia de la vicepresidenta Kamala Harris en Washington sin previo aviso a funcionarios locales.

Los voluntarios en esas ciudades, incluyendo organizaciones sin fines de lucro basadas en la fe como Caridades Católicas, se han apresurado a ayudar a los recién llegados, quienes se encuentran confundidos por la situación.

“El problema no son los refugiados, son los líderes que no pueden aceptar: somos uno con la humanidad”, expresó el arzobispo García-Siller, y agregó que rezaría por la “conversión del corazón” y por la protección de los hermanos y hermanas necesitados.

A principios de este verano, la Red Católica de Inmigración Legal pidió la protección de los venezolanos en Estados Unidos, dada la crisis en dicho país, donde la hiperinflación ha causado escasez de alimentos y medicamentos, entre otros productos básicos.

Los políticos republicanos como DeSantis, Católico, han seguido el ejemplo del gobernador de Texas Greg Abbott, también católico y republicano, quien comenzó a transportar en autobús, y por avión, a grupos de inmigrantes en el verano.

Abbott señaló que la medida era para protestar la postura de la administración de Joe Biden de permitir la entrada de refugiados y otros inmigrantes y dar a los políticos que apoyan la entrada de inmigrantes al país una muestra de lo que los estados fronterizos como Te-xas enfrentan a diario cuando llegan grandes grupos de personas.

Sin embargo, se cree que el grupo que DeSantis envió a Martha’s Vineyard se originó en San Antonio, no en Florida.

El arzobispo García-Siller de San Antonio indicó en Twitter que “Texas no está abrumado por los refugiados”.

Otro prelado de Texas, el obispo de Brownsville, Daniel E. Flores, dijo el 16 de septiembre en Twitter que “la degradante falta de respeto con la que se trata a los inmigrantes en este país, como peones en juegos políticos, es una vergüenza”.

“¿Estamos tan ebrios de nuestro propio poder que estamos ciegos a la dignidad humana básica? El juicio para los cristianos que no respetan a los pobres será más severo”, acotó.

Aunque tomada por sorpresa, la comunidad de Martha’s Vineyard se unió para ayudar con la repentina llegada de los migrantes el 14 de septiembre.

En una declaración del 16 de septiembre, el obispo Edgar M. da Cunha de Fall River, Massachusetts, dijo que la comunidad respondió de la manera en que el Evangelio les dice a los cristianos que cuiden del extranjero, citando el Evangelio de San Mateo: “Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento”.

“Este mandato fue claramente evidente en la inspiradora respuesta de la comunidad de Martha’s Vineyard en su conjunto a la difícil situación de unos 50 migrantes, en su mayoría de Venezuela, que quedaron literalmente varados en su isla el miércoles”, escribió.

“Pronto se brindó albergue, alimentación, y asistencia para las necesidades básicas de acuerdo con la dignidad debida a todos los migrantes, quienes son, ante todo, nuestros hermanos y hermanas en la familia humana, independientemente de su lugar de nacimiento o estatus legal”, agregó.

Varios grupos religiosos y otros intervinieron para ayudar, incluyendo estudiantes de secundaria que estudian español, quienes facilitaron la comunicación con los migrantes.

“Aquí en la Diócesis de Fall River, que abarca Cape Cod y Martha’s Vineyard, debemos hacer todo lo posible para garantizar una respuesta humanitaria a esta crisis”, manifestó Monseñor da Cunha.

“Ahora que el estado ha trasladado a los migrantes de la isla a una base militar en las cercanías de Cape Cod, el personal bilingüe de Caridades Católicas-Diócesis de Fall River (Servicios Sociales Católicos) está allí para darles la bienvenida en su idioma nativo y ayudar a los funcionarios a evaluar sus necesidades inmediatas y a largo plazo”, dijo.

La agencia católica “ha dedicado sus recursos para abordar estas necesidades, trabajando junto con el estado y otras agencias de ayuda”, explicó, y agregó que “nuestras parroquias de la región pondrán a disposición la asistencia pastoral, incluyendo la misa y los sacramentos; las parroquias pueden también ser llamadas para otro tipo de apoyo, dependiendo de las necesidades que se tengan”.

Agregó que sabe que una de las iglesias en Martha’s Vineyard “está lista con espacio de refugio adicional en caso de que surja la necesidad”.

En Florida, el arzobispo Thomas G. Wenski de Miami dijo que “los informes sobre la participación de Florida en el transporte de inmigrantes de Texas a Martha’s Vineyard son desconcertantes”.

Dijo que la inmigración no es solo un problema político, sino un problema humano y moral fundamental, y agregó que los migrantes “no son números sin rostro, sino personas humanas” y son hermanos y hermanas.

“Cualquier acción para transportar personas con falsos pretextos y dejarlas varadas sin asistencia sería menospreciar su dignidad humana y objetivarla”, dijo.

El arzobispo Wenski dijo que “el sistema de inmigración roto es un problema, pero los inmigrantes en sí mismos no son ‘problemas’”.

El cardenal de Boston, Seán P. O’Malley, dijo en un comunicado del 16 de septiembre que la situación re-quiere una respuesta a más largo plazo porque “no solo los venezolanos, sino también los haitianos y otros latinoamericanos están atrapados en la aplastante emergencia de (lo que es) la frontera sur de Estados Unidos”.

Pero una asociación entre agencias sin fines de lucro y autoridades civiles puede ayudar a quienes lo necesitan, dijo.

“En un mundo globalizado, los desafíos de inmigración continuarán. En nuestro país, un sistema de inmigración que no funciona requiere una reforma inmediata”, afirmó el cardenal O’Malley.

“Desde los Dreamers que aún buscan estabilidad legal en sus vidas, hasta aquellos que huyen de la guerra en Ucrania, la pobreza en América Latina y África, o las crisis en el Medio Oriente, el llamado de nuestra huma-nidad común estará con nosotros en los años venideros”, acotó. “Rezo para que estemos a la altura del desafío”.

Monseñor da Cunha dijo que lo más importante era tener en cuenta la respuesta cristiana hacia los vulne-rables.

“Estos recién llegados a nuestra área han soportado un viaje difícil y los desafíos que enfrentan son muchos”, dijo. “Nuestra bienvenida a ellos debe estar marcada por el respeto y la compasión y estar acompañada de nuestras oraciones por ellos en las próximas semanas y meses”.

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